Quin recibe la visita del agente de seguridad local. Él vuelve a preguntar por su hijo; ella sabe que él es quien acosa a su chico y quiere que eso termine. Su hijo se enfrenta a una posible pena de cárcel y ella no sabe cómo afrontarán la situación, así que el futuro de él está en sus manos: si es capaz de aguantar la gran verga del acosador, puede que este se olvide por completo de su hijo.